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La Ciencia y el Arte de la Oncología

Dr. Homero Fuentes de la Peña.
Oncólogo Médico.
Presidente Fundador de ProOncavi A.C.

“Nadie, ni siquiera bajo tortura, puede decir con exactitud que es un tumor” dijo en 1916 James A Ewing, 100 años después (2016) sigue siendo al menos, parcialmente cierto, si bien nuestro conocimiento se ha incrementado de manera notable (prácticamente exponencial) particularmente en este siglo XXI, hay todavía mucho por conocer y mucho por aprender sobre el Cáncer, su origen, su desarrollo y su tratamiento óptimo.

El fenómeno es tan complejo, que incluso poder definir al Cáncer no es cosa sencilla, existen muchas formas de entenderlo o describirlo, pero ninguna cubre del todo el objetivo al 100%, si bien debemos considerar que el padecimiento es debido a un daño celular acumulado a lo largo del tiempo, debemos también tener presente que existe una innegable interrelación de al menos 3 elementos: los genes que componen el genoma humano, el medio ambiente y el estilo de vida de cada persona en particular; podríamos decir que los seres humanos estamos generando Cáncer todos los días de nuestra vida, y el hecho de que se exprese o no, dependerá de muchos factores tanto internos como externos por lo cual hoy día estamos aprendiendo y desarrollando el cómo usar adecuadamente el arsenal de conocimientos y herramientas disponibles de la manera más racional posible.

Si bien la capacidad para consumar acciones diagnósticas y ejecutar medidas terapéuticas, constituye una de las habilidades más trascendentes del médico clínico, a ello habrá que agregar la búsqueda de la calidad de vida y la protección financiera del paciente en particular ya que conforman eventos críticos en la atención médica. Además debemos considerar el entorno social, cultural, económico y afectivo de cada persona pues estos elementos determinan también su conducta ante la enfermedad y su tratamiento.   A pesar de lo preciso y especifico del diagnóstico y tratamiento en la Oncología, su expresión física y psíquica varía entre una persona y otra, de hecho cada tumor se comporta diferente en cada paciente.  Por lo tanto, yo siempre he considerado que la interrelación entre un cáncer y un ser humano es única e irrepetible, he ahí la necesidad de “caminar” hacia esa medicina personalizada, de hacer un “traje a la medida” y he ahí también la necesidad de cierta dosis de Arte y no solo de Ciencia para estudiar, analizar y tratar a los pacientes.

Partamos de algunos hechos significativos y démosles pues el entorno adecuado, pues ante un reto de estas magnitudes tendremos necesariamente que sistematizar el conocimiento y las acciones para llegar a la “tierra prometida”.  Primero que nada, es menester contar con un conocimiento científico óptimo y una continua actualización, esta necesidad deriva de la constante y muy copiosa información que día a día se genera en todo el mundo.

Empezando por la Ciencia y haciendo un poco de historia, les comparto que en febrero de 1944 en el Instituto Rockefeller, Oswald Avery, Maclin McCarty y Colin McLeod, descubrieron los ácidos nucleicos, contenidos en los núcleos de nuestras células y que unidos a bases nitrogenadas, forman lo que hoy conocemos como RNA (ácido ribonucleico) y DNA (ácido desoxirribonucleico), fue hasta 1953 no obstante, cuando James Watson y Francis Crick describen la conocida estructura de doble hélice del DNA, dando a conocer al mundo que es justo aquí donde se inicia la reproducción de la célula, se fueron añadiendo conocimientos en cuanto a los procesos y funciones al DNA conforme pasaron los años, entre los que se destacan la transcripción y la traducción de la información genética, mismas que concluyen con la formación de una proteína a partir del mensaje contenido en el RNA, estas proteínas están formadas por 20 aminoácidos distintos llamados esenciales, cada uno es “atrapado” por un pequeño RNA y transportado hasta donde se va a “fabricar” la proteína”, cada una distinta a otra, es como hacer “una llave para cada cerradura”, así mismo cada enzima esta codificada en el DNA y cada una constituye la estructura de un Gen, a la fecha y con la descripción del Genoma Humano en el año 2000, sabemos que hay aproximadamente 20,000 pares de genes en los seres humanos; imaginen Uds. las posibilidades de combinación y también los potenciales errores en la transcripción o en la traducción ante tal universo de posibilidades.

La Medicina actual y la Medicina del futuro, son inconcebibles sin una interrelación con el llamado “Proyecto del Genoma Humano”, Francis S Collins M.D. liderando el proyecto con más de 2,000 científicos en 6 países del mundo, lo dieron a conocer en mayo del año 2000.  El Genoma Humano es propiamente una carta descriptiva de los seres humanos y debemos entenderlo como tal, (obviamente los intereses comerciales surgieron, pues cuando hay dinero de por medio hay problemas, estos por supuesto nunca dejaron de estar presentes en el proceso), no obstante, el mencionado Dr. Francis S Collins y el Dr. Venter, trabajaron conjuntamente y ambos presentaron al entonces Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Bill Clinton el 92% de la secuenciación del DNA humano “abriéndola” al mundo, posteriormente en abril del año 2003, la descripción de la secuenciación final fue completada y dada a conocer, echando por abajo los intentos de patentarla y privatizarla.

Un ejemplo claro de estos intentos de comercialización y privatización por un una empresa, es el caso Myriad Genetics, quien “escudándose” en las reglas de sus patentes monopólicas y los altos costos de sus resultados de  investigación, ocultaron información científica importante proveniente de los científicos franceses, situación que incluso había costado ya vidas humanas entre los años del 2003 al 2012, este es el caso de los genes BRCA 1 y BRCA 2 que se sitúan en los cromosomas 17 y 13 respectivamente y que hoy sabemos están claramente relacionados a algunos tipos de Cáncer de Mama y de Ovario.  Finalmente tras varios años de “lucha” la Suprema Corte determinó que un segmento natural del DNA es un producto de la naturaleza y no se le puede patentar solo por haber sido aislado, el Genoma Humano no puede ser propiedad individual, sino patrimonio de la humanidad, acaso el más grande patrimonio que tiene la humanidad hoy día.

Cada Gen humano es codificado como DNA, los científicos hoy día pueden extraer éste de las células y aislar un segmento específico para estudiarlo o para crearlo sintéticamente en un laboratorio altamente especializado, así pues, un Gen es un segmento de la “escalera de doble hélice” del DNA y contiene un paquete de información sobre enfermedades relacionadas con mutaciones genéticas puntuales encontradas en la codificación de un Gen determinado, con ello podríamos prever con alto grado de certeza, la posibilidad de desarrollar una enfermedad determinada, por supuesto al contar con esta información disponible, se pueden tomar medidas específicas e iniciar un tratamiento preventivo.

El uso de la tecnología actual permite la codificación genética en personas que por sus antecedentes familiares están expuestas a enfermedades como el Cáncer de Mama o de Ovario, Enfermedades Cardiacas, Tiroideas, Esclerosis Múltiple o Depresión Mayor, sabemos hoy día que existen alrededor de 6,000 enfermedades que pueden ser heredadas como mono-génicas únicamente, así que imaginemos las enormes posibilidades de error en la transcripción genética de los seres humanos, por lo tanto consideremos también las potenciales posibilidades de detectar problemas y de tomar acciones específicas “a la medida” incluso antes de enfermar.

Dentro del enorme desarrollo tecnológico que tiene la humanidad en este siglo XXI, destaca de manera notable la Nanotecnología, esta es aplicada hoy día a muchas actividades (telefonía celular, tabletas, hornos de microondas, televisores, etc., etc.), pero encuentra también un campo muy interesante de aplicación en el ámbito médico, -no solo en los materiales y equipos-,  permitiéndonos analizar la sangre y cada una de las partes de nuestro organismo, obtener imágenes e información molecular para poder detectar enfermedades y  tener una clara aplicación tanto en la prevención como en el tratamiento de las mismas, de hecho, ya es utilizada en los sistemas de liberación farmacológica controlada que torna más eficiente la terapia seleccionada, asimismo,  está en fase avanzada de investigación en la regeneración nerviosa y la creación de “fármacos inteligentes” es decir, medicamentos específicos que han demostrado mucho menos efectos adversos y por supuesto una mayor eficacia que las terapias convencionales al actuar de manera precisa en un “blanco molecular”.

La aportación es tan interesante y su potencial tan grande, que el “National Cáncer Institute” en los Estados Unidos ha creado la alianza para la Nanotecnología en el Cáncer, ella está encaminada a la búsqueda de progresos en detección, diagnóstico y tratamiento de muy diferentes tipos de esta enfermedad y potencialmente podrían salvarse muchas vidas humanas en los próximos años.   Asimismo se trabaja en la formación de sistemas moleculares extraordinariamente semejantes a los sistemas humanos originales, lo que constituye la base para la sustitución de “partes humanas” tales como extremidades perdidas en accidentes u órganos que podríamos remplazar en caso de ser necesario.  Hay un creciente número de productos que buscan aprobación por la FDA (Food and Drug Administration) en relación a la aplicación de la Nanotecnología a las ciencias médicas, esencialmente en el campo de la lucha contra el cáncer, la diabetes y las enfermedades crónico-degenerativas en general, de igual forma hay gran optimismo en la creación y administración novedosa de nuevos fármacos cada vez mejores.

El gran problema de esta tecnología “de punta” es que por sus requerimientos técnicos y científicos, solo se desarrolla en algunos países del primer mundo, por supuesto sus costos son por ahora muy elevados, inaccesibles -diría yo- a la gran mayoría de los mal llamados “países en vías de desarrollo” como el nuestro, en donde la competitividad de la moneda en el mercado internacional es sencillamente nula , justo por ello y ante una perspectiva de cambio y progreso económico desalentador en nuestro país, la prevención, los cambios en la alimentación, la actividad física y en general los estilos de vida, cobran una gran importancia para reducir la atemorizante previsión de una “triplicación” de los casos de enfermedades crónico-degenerativas para el año 2030, en otras palabras, si no hacemos desde ahora algo diferente a lo que venimos haciendo, tendremos 3 veces más Enfermedades Cardiovasculares, Oncológicas, Metabólicas, Psiquiátricas y Reumáticas, la pregunta es, si hoy con un Sistema de Salud  francamente “rebasado” ¿ podremos afrontar esta creciente demanda de enfermos en los próximos 14 años ?.

Por lo anterior, es aquí donde los profesionales de la Salud en México nos enfrentamos a un problema serio ¿cómo hacer con los recursos que tenemos, la mejor medicina posible? en nuestro trabajo cotidiano, tanto en la práctica institucional como privada, nos enfrentamos a diferentes problemas más allá del paciente y su Cáncer mismo, -que ya de suyo constituye un gran reto-, nos enfrentamos a este tipo de situaciones del país ya comentadas y que verdaderamente “escapan” a nuestro control, además debemos preguntarnos ¿Cómo está viviendo el paciente desde el punto de vista psíquico y emocional este proceso? ¿Cómo está su capacidad nutricional y sus relaciones familiares, incluso su sexualidad? ¿Qué tanto le está afectando económica y laboralmente? Desempeñarse como oncólogo en el día a día en este “circo de 3 pistas” frecuentemente constituye todo un Arte, tal y como lo haría un alambrista en el propio circo, o un concertista en una presentación artística en un escenario magno, incluso hasta de mago en ocasiones la tiene uno que hacer.

Debemos tener también presente que como médicos, nuestra opinión, nuestra postura corporal y nuestra actitud, son sin duda influyentes para nuestros pacientes y sus familias, de ello dependen en buena parte la motivación que un enfermo pueda tener. Definitivamente una actitud optimista incrementará la capacidad inmunológica de él y le hará llevar una “batalla” más eficiente y más digna, es indispensable por ello mantener “a tope” la capacidad física, la estabilidad emocional y la objetividad mediante una relación estrecha, cálida y honesta con nuestros pacientes, sin falsas expectativas, pero tampoco carente de cualquier esperanza.

La confianza y el compromiso son sin duda facilitadores de una buena relación médico-paciente-familia,  las actividades psicológicas y lúdicas son excelentes herramientas que debemos conocer y utilizar adecuadamente, ejemplos: Risaterapia, Musicoterapia o Terapia de Arte, resulta fundamental el trabajo de las Asociaciones Civiles y los Grupos de Apoyo de pacientes, así como el trabajo coordinado de Trabajadoras Sociales, Enfermeras, Psicólogos, Tanatologos, Nutriólogos, Asesores Laborales y Legales y hasta Ministros Religiosos. Un paciente tratado de manera multidisciplinaria siempre tendrá una mejor perspectiva y un soporte humano digno, somos justamente los Médicos Oncólogos los que debemos propiciar este tipo de manejo, los resultados con nuestros pacientes y las satisfacciones profesionales serán nuestra mejor recompensa.

La decisión terapéutica es una habilidad compleja que se realiza en función de muchos factores: grado de probabilidad diagnostica, estimación de riesgos del tratamiento y la predicción sobre la adherencia terapéutica por parte de los pacientes, todas ellas exigen una competencia integral y profunda del Médico en Anatomía, Fisiología, Nosología y Farmacología, entre muchas otras, además de las habilidades en la metodología científica, la bioestadística, la teoría de las probabilidades y de las decisiones, la capacidad para el análisis objetivo de una abundante y creciente información científica, un adecuado cálculo del riesgo/costo/beneficio, la sistematización del tratamiento, un buen grado de intuición (“ojo clínico”), y sobretodo un óptimo conocimiento de la naturaleza humana y una profunda conciencia de la realidad de cada paciente sin perder su entorno personal, familiar, social, económico y afectivo; a fin de brindar el apoyo pleno, desinteresado, honesto, inteligente y cabal que un paciente con Cáncer requiere y merece.

Con todos estos elementos y a modo de corolario, podemos decir que el estudio de la Medicina en general y de la Oncología en particular, constituyen la Ciencia en sí, mientras que la adaptación y aplicación de estos conocimientos a cada caso en particular, constituyen el Arte, luego entonces la Ciencia y el Arte de la Oncología.

Dr. Homero Fuentes de la Peña.

Oncólogo Medico.

Presidente Fundador ProOncavi A.C.