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Movember… Mes Mundial de la Salud Masculina

EL CANCER DE PROSTATA.
Dr. Homero Fuentes de la Peña.
Oncología Médica.
Presidente Fundador de ProOncavi A.C.

La real importancia del Cáncer de Próstata radica en primer término en la trascendencia que implican sus “números”, ya que cuando hablamos de esta enfermedad, estamos hablando del tipo de Cáncer en el hombre más frecuente en prácticamente todo el mundo, por supuesto en nuestro país y en la Baja California no es diferente, es el tipo de Cáncer más común en el varón después de los 40 años de edad, de hecho se dice por ahí, que si todos los hombres viviéramos 100 años, seguramente todos tendríamos cáncer prostático, pues por la propia naturaleza de la enfermedad, prácticamente podemos decir que la Próstata “camina” hacia el crecimiento (Hiperplasia) primero y hacia el Cáncer después.

Según los datos más recientes del INEGI en cuanto a mortalidad se refiere, nuestro estado presenta “patrones” más semejantes a los que tienen los países desarrollados como los Estados Unidos de Norteamérica, Canadá o los de la Europa Central, esta situación, por supuesto está relacionada con el estilo de vida moderno que exige el dinamismo con el que hoy día se vive en nuestro estado fronterizo.

Después de las enfermedades Cardiovasculares, el Cáncer en general (todos los tipos) ocupa el 2º. lugar en mortalidad en México, en nuestro estado únicamente, se pierden 6 vidas diariamente relacionadas al Cáncer, los de Pulmón, Mama y Próstata, son los principales responsables de ello, es decir el Cáncer de Próstata es el primero en incidencia (frecuencia) y el 2º. en mortalidad en nuestra región.

Tal y como sucede en la gran mayoría de los diferentes tipos de Cáncer, en un inicio la enfermedad es “silenciosa” y le llamamos asintomática (a = privativo, en este caso de síntomas), de donde se desprende la imperiosa necesidad de establecer la llamada “cultura de la prevención”.  Es necesario tener presente que, en términos generales, después de los 40 años por razones fisiológicas (naturales), la próstata inicia un proceso de crecimiento paulatino que poco a poco va “ganando terreno” y que en una elevada proporción de hombres conforme la edad avanza, llega simplemente a crecer al grado de producir síntomas obstructivos y se denomina Hiperplasia Prostática Benigna (HPB), estos síntomas son principalmente :1) “Nicturia”: levantarse a orinar por las noches en varias ocasiones 2) Urgencia urinaria o poca Continencia 3) “Pujo”: tener que pujar para iniciar el acto de orinar 4) “Tenesmo vesical”: tener la sensación de querer seguir orinando cuando ya se terminó de orinar 5) Disminución del calibre del ”chorro” de la orina 6) “Hematuria”: sangre visible o no-visible a simple vista en la orina.

Todos estos síntomas “locales” o “regionales” de la HPB, pueden coexistir o NO coexistir con un Cáncer de Próstata, este puede estar ahí, al asecho “oculto o enmascarado” junto con el crecimiento usual, pero solo ocasionalmente se expresa a nivel local, en ese entonces suele manifestarse con un nódulo duro en alguna parte de la glándula prostática, que puede dar cierto grado de síntomas obstructivos, o bien simplemente puede seguir siendo asintomático y no-obstructivo y presentarse meses o años después con una lesión a distancia denominada metástasis, en donde los ganglios y los huesos (sobre todo la columna y los huesos largos) suelen ser los sitios preferentemente afectados, pero no es hasta que estos están lo suficientemente “reblandecidos o porosos “o de plano, hasta que se fracturan, para que los síntomas hagan su aparición, de hecho es frecuente, que sea de esta forma y aun en ausencia de síntomas urinarios o HPB como “debuta” un Cáncer de Próstata en el hombre de 50 años o más, aunque hay casos en hombres más jóvenes que tienen mayores factores de riesgo que el resto de la población.

Obviamente cuando el Cáncer llega al sistema de drenaje linfático, obstruye total o parcialmente el paso de la orina, o afecta a los huesos, los síntomas no se hacen esperar y suelen ser intensos y rápidamente progresivos, por la parte de los ganglios pélvicos y retroperitoneales (por detrás de los intestinos), las piernas se “hinchan” poco a poco desde los pies hasta los muslos, se pueden acumular grandes cantidades de líquido linfático en el caso de los ganglios, o de orina, si la afección fuera la obstrucción completa de la vía urinaria, el efecto es el mismo, uno con linfa y otro con la orina, pero en ambos casos los síntomas, el dolor y la “inflamación de las piernas” es progresiva y por supuesto cada vez más peligrosa.

En caso de que la diseminación se presente esencialmente por vía sanguínea (usual en tumores biológicamente más agresivos), ya comentábamos que los huesos serán los primeros en verse afectados, el tejido óseo empieza a ser sustituido por células cancerosas provenientes de la próstata, estas se van “comiendo” al hueso y ocupando sus espacios, los RX muestra imágenes “excesivamente blancas” o algunas sitios francamente “porosos y desgastados”, incluso pueden apreciarse fisuras o fracturas de los mismos ante situaciones de bajo impacto sobre ellos, algo completamente desproporcionado a la intensidad del impacto para poder fracturar un hueso, ahí estamos ya metidos en un gran problema y obviamente hay muchas molestias y muy pocas probabilidades de poder curar la enfermedad, quizás la podemos controlar por meses e incluso por años, pero ya no la podremos curar.

En México se detectan aproximadamente 700,000 nuevos casos de este tipo de Cáncer, si bien se puede presentar en cualquier hombre, los factores de riesgo más importantes son: 1) historia familiar: un familiar directo afectado (abuelo-padre-hijo) lo que aumenta el riesgo entre 2 y 12 veces más que la población sin este antecedente 2) edad: a mayor edad mayor riesgo, de hecho, el 75% de todos los casos se presentan en hombres de 65 años y más 3) Prostatitis de repetición: es decir, inflamación y/o infecciones que generan mutaciones en las células 4) uso farmacológico de testosterona (hormona masculina) en exceso, ya que resulta el “alimento favorito” de las células cancerosas prostáticas 5) Una dieta de alto consumo de carne y grasa, por encima de los 500 gramos semanales que marcan las recomendaciones nutricionales generales de la Asociación Europea de Oncología 6) la obesidad sin duda es un claro factor de riesgo para padecer Cáncer de Próstata, es definitivamente más común en las personas con sobrepeso que en los hombres delgados 7) tabaquismo: por sí mismo induce oxidación y mutaciones celulares que propician la aparición del cáncer, su efecto se acentúa al combinarse con el sedentarismo y la obesidad.

Es claro: el único camino para detectar casos tempranos de Cáncer de Próstata es la “Cultura de la Prevención”, no hay “atajos” o lo hacemos o seguiremos teniendo 1 paciente de cada 10 que son detectados en forma temprana o al menos oportuna, en un momento en que se puedan ofrecer tratamientos muy eficientes que para este tipo de Cáncer existen, no siendo el caso para los casos muy avanzados en donde prácticamente solo queda ayudarlos a “bien morir”.

¿Tampoco hay que descubrir el “hilo negro” para saber qué hacer, otra vez la misma historia, porque en los países desarrollados si se detectan muchos más casos tempranos que en México?? Porque además de tener conciencia y una muy creciente cultura de la prevención en el “primer mundo”, se hacen 3 cosas muy simples (una después de la otra y siempre y cuando sea necesario):

1) Un estudio de PSA en sangre

2) La exploración digital de la Próstata

3) El Ultrasonido Prostático con transductor rectal

 

Si solo hiciéramos esto de manera regular y una vez al año, reduciríamos “dramáticamente” el número de casos avanzados y se salvarían muchas vidas humanas.

Sin embargo el machismo y el descuido de la salud siguen siendo los enemigos a vencer para que 7 de cada 10 hombres dejen de morir por esta enfermedad ante un diagnóstico tardío.

Consumir alimentos bajos en grasas, sobre todo de origen animal, y aumentar la ingesta de verduras, frutas y cereales. Combatir el sobrepeso, así como realizar ejercicio diario y abstenerse de fumar  reduce los riesgos de tener cáncer de próstata.  Sin embargo es prioridad trabajar en una nueva visión de masculinidad, ese es el gran reto para que los hombres entendamos que así como las mujeres requieren de una mamografía y un Papanicolaou, necesitamos también cada año a partir de los 40 una sencilla prueba en sangre y una exploración digital anal (si se amerita) y que un dedo al año, no hace daño.

Infórmate, Respétate, Atiéndete, Amate….

Dr. Homero Fuentes de la Peña.